Jamás actúes desde el enojo

Por: Gisela Hengl

Cuando te enojas y te das cuenta que tu enojo va creciendo, y te está seduciendo a actuar, en una forma que después te arrepientes, no hables con nadie y  detente. Aquiétate, no pienses;  mantente derecho y observa tu respiración. Aléjate de lo que estás haciendo o con quien estás, para estar solo contigo un momento.

 

¡Reprime el impulso de hacer algo! Concéntrate en tu respiración, respira más profundo y exhala con fuerza, llena tu vientre, tus pulmones y todo tu cuerpo con aire;  exhala fuerte mientras  vuelves a tomar aire de nuevo y repítelo varias veces.

Recuerda a pesar de tu deseo de actuar en ese instante, y a pesar que  te parece justo el momento para hacerlo  ¡no lo hagas! Puede ser que te sientes muy fuerte, y es casi irresistible el deseo de seguir el impulso  de actuar o decir algo, te invito a   exhalar todo esa energía con fuerza y ¡no hagas nada!  ¡no digas lo que crees que quieres decir o que crees que quieres hacer!

 

La fuerza del enojo es una fuerza destructiva, y nada de lo que ahora dices o haces es útil para ti o para las demás personas ahora o después. Sigue respirando en forma consciente,  acepta  tu enojo, experiméntalo y sobre todo ¡No lo resistas! Resistirlo lo fortalece.

 

Con coraje  dile que se aleje, a pesar de lo dulce y seductor que te parezca seguirlo alimentando, no necesitas ese enojo.Y cuando empiezas a sentir que el enojo va bajando, déjalo ir, no lo vuelvas a atraer. Date cuenta  cuando el enojo ya bajó puede ser que en un instante se te sube de nuevo, y te seduce con más fuerza  a decir o hacer cosas, de las que después te arrepientes;  nuevemente detente no hagas nada, aquiétate, no pienses,  mantente derecho, inhala y exhala con fuerza varias veces.

 

Repite este proceso las veces que sea necesario, rindete y  deja ir tu resistencia permitiendo lo que sientes tal como es. Tu estás siendo lo que puedes ser en cada momento, todo esta bien. Confia, este enojo va a desaparecer… llegó de la nada y a la nada regresa. Date cuenta cuando  tus puños, tus brazos y todo tu cuerpo empieza a  relajarse; y  la energía vuelve a fluir; estáte contigo “Ahora estáte contigo”

 

¡El enojo no es lo que eres en esencia; lo que eres es inamovible e imperturbable, lo que eres es la consciencia que es consciente de tu enojo.  Recomendación para  transformar tus enojos: Sólo nota tus enojos. No los juzgues. Retira tu atención del enojo cada vez que lo notes.   Relájate  y dirige tu atención a  la   conciencia observando conciencia. Sugerencia:  5 minutos una vez al día durante 21 dias.